El que habló duro y al micrófono fue el político Abel Guerra Garza ante los invitados de Vertebra que coordina Ángel Quintanilla. Entre lo menos que refirió Guerra Garza fue que todos los alcaldes actuales al iniciar su gobierno fueron sometidos a presión por parte de los grupos delictivos para que aceptaran negociar; agregó el caso de una líder expriísta que se sumó a Larrazabal debido a que sólo el munícipe le apoyó ante el caso de un levantón o secuestro de un hijo. Concluyó pidiendo a los ciudadanos no ser permisivos y cumplir con la parte correspondiente de denuncia al conocer o ser víctimas de algún hecho delincuencial. Al estilo Abel Guerra –entrón y frontal- mantuvo interesados a los presentes… ¡Así que Abel, Ya vas!... En el lado del PRI las alianzas están generando tantas heridas como lo hubiera sido la contienda interna, es que el hecho de otorgar a los aliados posiciones de privilegio provoca el disgusto de los tricolores. ¡Es urgente la operación cicatriz entre los sacrificados!
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