Las encuestas publicadas ayer por un medio local nos explican porqué Larrazabal se rehúsa a atender las indicaciones de su partido y del máximo líder panista en el país quien despacha en los Pinos. La respuesta está en los números, es evidente que a más de dos meses de primeras planas y de golpeteo del fuego amigo, del no amigo y del mediático, el munícipe se mantiene en niveles de aprobación y hasta por encima de los número de hace un año; que si podría estar mejor, no sé, pero por lo pronto sus números son suficientes para decir que el que manda en el PAN de Monterrey es el munícipe oaxaqueño… ¡Osea que nomás sus quesadillas truenan!... Esperemos a ver los números de otros municipios metropolitanos porque eso afectará la capacidad que tengan los alcaldes para influir en la sucesión. Por ejemplo, en Apodaca donde el alcalde juega con dos gallos: Gloria Treviño y Óscar Cantú, veremos si conserva la capacidad de proponer o tendrán que voltear en el PRI a ver a Rodrigo García que anda por la libre y ya conformó una estructura terrestre muy respetable… ¡Veamos los números!
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